Historia de vida
De migrar por necesidad a liderar por convicción: Mujeres que regresan a su tierra no solo a trabajar, sino a gobernar y proteger el futuro de su comunidad.
"El páramo ya no es solo tierra dura; es una esponja que cuidamos, y a cambio, nos da vida para que no tengamos que irnos."
Margarita Clara Punina Quisintuña, de 55 años, sintetiza en su relato una poderosa transformación de resiliencia y arraigo territorial. En su testimonio, la recuperación del páramo deja de ser un concepto técnico para convertirse en una vivencia sensorial de bienestar: el paso de una tierra 'dura' y agotada a una 'esponja' generosa que garantiza el agua y la vida. Sin embargo, Margarita no idealiza el proceso; reconoce que ha sido una 'lucha grave' marcada por la diversidad de intereses y el choque de pensamientos dentro de la comuna, donde la desconfianza y la resistencia de quienes aún no comprenden la importancia de cuidar las 'mollas' representan el mayor desafío para el consenso. Su historia, marcada por el valiente retorno como madre soltera migrante, en un escenario de tensiones, su ascenso a la máxima autoridad como Cabilda, posiciona el liderazgo femenino y la gestión comunitaria —basada en el cuidado de las fuentes de agua, tenencia de la tierra y el intercambio de saberes— como los pilares necesarios para construir acuerdos, frenar la migración y aseguran un legado de seguridad hídrica y desarrollo sustentable para las futuras generaciones de la Comuna Rumipata.
“Las mollas permiten que, incluso en meses de "full verano", el agua absorbida se libere poco a poco, garantizando el abastecimiento.”
"Esas mollas o esas pajas son el colchón donde cada que llueve, queda en ese colchón y entonces cuando hay sequía va soltando poquito a poco."
"Tiene que llover porque en ese colchón el día que llueve ya queda absorbido ahí, ya queda en esa esponja, entonces ahí va poquito a poquito y ya tenemos por lo menos para abastecer."
"Esas moyas son como un tanque para tener agüita... no es para que fuera un tremendo tanque, como la de Mulacorral o como la Chiquiurco."
"Mi papá tenía bastante borrego, la moya era dura, super duro; ahora ya es suavito, ya es acolchonadito, ya no nos falta agua."
"Vino los años a deteriorar el páramo, acabar el agua, había una escasez full de agua."
"El agua se traía y venía por las acequias, entonces ya no venían esas aguas, ya no llegaban a las casas... faltaba rotundamente."
“IEDECA, nos ha dicho que esas mollas o esas pajas son el colchón donde cada que llueve, queda en ese colchón y entonces cuando hay sequía va soltando poquito a poco y es verdad se ha hecho, se ha puesto en práctica este año mismo. Casi, unos dos meses era full verano…… el páramo ha mejorado donde vivimos, pero ha sido una lucha grave y seguimos luchando, porque no todos quieren entender eso "
“(…) en cada familia casi la mayor parte fueron saliendo de la Comunidad a trabajar por fuera, buscar su vida, una forma de vivir diferente, pero vemos que algunas personas, no nos gusta estar fuera, sino radicar aquí mismo, trabajar aquí mismo, producir aquí mismo con los animales.”
“(…) en el 2010, que iniciamos, vino una institución IEDECA, que nos ofreció una ayuda, charlas que la forma de vivir de nosotros que sea de diferente forma, ver otro tipo de animales con qué podemos vivir y sustentar nuestras familias, cada uno de nosotros. De acuerdo con esas necesidades nos apoyó bastantísimo, nos ayudó en concientizarnos, en ver la forma de cómo recuperar ese las fuentes de agua porque en ese entonces ya no había agua.”
“IEDECA salió en época de Pandemia de la provincia. Después de casi cuatro años, de pronto nuevamente se presenta vuelta IEDECA, con ganas de trabajar, asoma igual SWISSAID, que conjuntamente las dos instituciones hicieron una. Así entiendo yo. Donde vienen iguales nuevamente a darnos charlas, ¿cómo le diré? Ese ánimo para continuar con el proyecto de ayudarnos, a salir adelante. Ya pues!, con mi comunidad aceptamos esa ayuda, porque no todos, están de acuerdo, pero creo que sí la mayoría, defendemos a las instituciones que nos apoyen porque gracias a las ayudas, como uno recién se ha empezado, hay personas que tienen posibilidad y para ellos por ejemplo un saco de pasto no les duele comprar, pero en cambio a uno como se empieza recién y nos falta el dinero para comprar porque el pasto cuesta bastante, entonces nos toca invertir en tractorado, el abono, mano de obra de uno, entonces fue un poco más complicado competir con el resto que sí, son de posibilidades, algunos no todos, pero especialmente los ya más adultos, o sea, con más vida que han vivido aquí; nosotros venimos detrás y así hay juventud que ya siguen creciendo, siguen haciendo sus hogares, sus familias y ellos están todavía más aún más atrás de nosotros. Entonces, para mí ha sido una fortaleza, una ayuda excelente y esperando y aspirando de que nos continúen con ese apoyo. Para mí personalmente es un apoyo.”
“Una maravillosa experiencia que tuve es que salí fuera del país, me fui a conocer Colombia [27/10/2025] que nunca en mi vida, ni por mi mente había soñado, ni pensado. Tuve esa suerte diría es algo bonito, algo que fui a conocer fue Bogotá, un sector campesino bien maravilloso, donde había experiencias diferentes, claro, el clima, era un encuentro de biocorredores en páramos, que igual allá en Colombia habían vivido, tuve una conversa con funcionarios de SWISSAID que trabajaban ahí muchos años, (..) Nos contaban las mujeres, estaban cuidando, igual como nosotros, las fuentes de agua porque ahí igual existía mucha contaminación, mucha explotación a los hombres, así entendí yo”
“[En Colomba] Había una estructura como rompe viento, es cómo sembrar agua, atrapa neblina, atrapa agua, era como una cortina y venía toda la niebla, botaba gotitas, gotitas, cogía y ponían en un tanque reservorio. De ahí sustentaba para poder hacer el regadío que nos conversaban, entonces para mí era una experiencia tan bonita que me gustó igual en animales menores ya le conté que era borrego, gallinas, patos, chanchos, así trabajaban, igual estaban empeñadísimas las mujeres, eran grupos mayormente de mujeres, estaban empeñosas en cuidar el biocorredor (…) para mí una primera experiencia de estar compartiendo lo mío y ellas lo suyo, de lo que vi había una cocina que me llamó mucha la atención. Sería bonito hacer, para todos, para que mis compañeros no digan, "No, solamente para el presidente o solamente la directiva." Entonces, me vino en la mente, pero no le tomé la foto, fuimos con la Ing. Sonita de IEDECA. En el tema del agua con apoyo de IEDECA y Gobierno Provincial, yo dije, "Pues nosotros ya tenemos el tanque reservorio grande." Y no sé si valdría como hacer otros pequeños con los atrapa niebla. Por ejemplo, al reservorio grande de arriba viene el agua de las vertientes, yo tengo un turno nomás de tiempo para una parte y ahora para la otra parte, ¿cómo coger? también hacer un pequeño tanque y lo de mi turno llenar ahí y luego hacer el atrapaniebla, era una idea para mí, porque una parte no coge agua. Qué bonito sería yo coger acá, lleno mi tanquecito y luego lo riego. Era una idea mía, ¿Será posible? ¿No será posible?”