Delegaciones de Tungurahua y Chimborazo intercambian saberes para impulsar la conservación y la gestión comunitaria.

Achupallas, Chimborazo, 27 de noviembre de 2025

Los páramos ecuatorianos enfrentan una creciente presión por la expansión agropecuaria, la erosión, el cambio climático y la pérdida de cobertura vegetal. Estos ecosistemas, fundamentales para la regulación hídrica y la resiliencia climática, requieren soluciones basadas en la comunidad y en el conocimiento local. En este contexto, el Proyecto Páramos y Biocorredor Sustentable (PaBS) impulsa procesos de fortalecimiento organizativo y gobernanza territorial, donde las comunidades rurales son protagonistas en la defensa del agua y la vida.

Un total de 45 delegados indígenas y campesinos del proyecto PaBS, provenientes de varias comunidades de Tungurahua, participaron en una Gira de Intercambio de Experiencias en Achupallas. Las comunidades anfitrionas —Cobshe Alto, Totoras Kucho y Chipcha— compartieron prácticas de conservación, manejo agroecológico y técnicas locales que responden a los retos del ecosistema andino.

La actividad se centró en el fortalecimiento de capacidades mediante talleres teórico-prácticos sobre:

  • recolección y reproducción de microorganismos para mejorar suelos y forrajes;
  • técnicas de manejo sostenible del páramo;
  • análisis de impactos de erosión y desertificación;
  • revisión de experiencias de gobernanza comunitaria y ordenanzas locales.

El recorrido por zonas como Toropungo y Palmira permitió observar los efectos del cambio climático, la deforestación y las plantaciones de pino, generando reflexión sobre la urgencia de modelos productivos sostenibles.

La presencia de Hilsje Rijkhoff, pasante de la Universidad de Wageningen (BIOJUST WUR), aportó una mirada académica que valoró la articulación entre ciencia y conocimiento ancestral. El equipo técnico del proyecto, incluido Mario Porras de SWISSAID, lideró espacios prácticos que mostraron cómo la agroecología fortalece la economía local y la conservación.

El intercambio permitió:

  • fortalecer capacidades comunitarias para conservar suelos y proteger fuentes hídricas;
  • promover prácticas agroecológicas que reducen degradación y mejoran la resiliencia climática;
  • impulsar la participación juvenil —clave para frenar la migración y asegurar el relevo generacional—;
  • avanzar en procesos de elaboración y actualización de ordenanzas locales para proteger los páramos;
  • consolidar alianzas entre comunidades, organizaciones y academia para una gestión sostenible del territorio.

Estas acciones refuerzan la autonomía comunitaria y su rol como guardianas del agua.

Elieser Freire, comunero y representante del Parlamento Agua:
“Impulsamos la actualización de la Ordenanza de cuidado de páramos. Necesitamos que la protección del ecosistema quede respaldada legalmente para garantizar su futuro.”

Sonia Punina, comunera de Rumipata:
“Cuidar el páramo es cuidar el agua que sostiene nuestra vida. Necesitamos alternativas para evitar la migración y fortalecer nuestra comunidad.”

Oswaldo Sánchez, técnico de IEDECA:
“El esfuerzo comunitario es enorme, pero necesitamos que el Estado se sume como socio estratégico para proteger estas zonas de recarga hídrica.”

SWISSAID Ecuador hace un llamado a instituciones públicas, cooperantes y ciudadanía para fortalecer el compromiso con la conservación del páramo y la protección del agua. El liderazgo comunitario demuestra que las soluciones nacen desde el territorio, pero requieren acompañamiento y corresponsabilidad para asegurar un futuro sostenible para los Andes.

Elaborado por: Diana Cabascango

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