Comunidades Andinas fortalecen la conservación de semillas nativas frente al cambio climático
Achupallas, 16 de diciembre de 2025
Las semillas nativas, herencia de generaciones, están en riesgo de desaparecer. La expansión de monocultivos, el uso intensivo de agrotóxicos y los efectos del cambio climático han reducido drásticamente su presencia en los campos, poniendo en peligro la soberanía alimentaria y la biodiversidad. Esta pérdida no solo afecta la producción agrícola, sino también la identidad cultural y la resiliencia de los sistemas alimentarios. Frente a esta problemática, la conservación de semillas nativas se convierte en una estrategia clave para enfrentar la crisis climática y garantizar alimentos sanos y sostenibles.
En las comunidades de Chipcha, Cobshe Alto, Guaylla Grande y los sectores Totoras Kucho y Totoras Llullin, familias campesinas han emprendido acciones para salvaguardar este patrimonio agrícola. A través de ferias de intercambio, espacios de aprendizaje y prácticas agroecológicas, se impulsa la conservación y multiplicación de semillas adaptadas a las condiciones locales, resistentes a plagas y con alto valor nutricional.
La Fundación SWISSAID, mediante el proyecto Guardianes de Páramo, acompaña este proceso fortaleciendo capacidades comunitarias, promoviendo la participación de mujeres y jóvenes y articulando esfuerzos para enfrentar los impactos del cambio climático. Estas acciones contribuyen a la resiliencia de los sistemas alimentarios y a la autonomía de las comunidades.




Conservar las semillas nativas significa:
- Garantizar alimentos sanos y diversos.
- Proteger la biodiversidad y los ecosistemas.
- Fortalecer la soberanía alimentaria y la resiliencia climática.
- Promover la equidad de género y la inclusión de jóvenes en la gestión agrícola.
Además, la biodiversidad genética que aportan estas semillas es fundamental para la adaptación al cambio climático. Cada variedad local contiene características únicas que permiten enfrentar plagas, enfermedades y variaciones extremas de temperatura. Esta diversidad es la base para sistemas agrícolas resilientes y sostenibles, asegurando que las comunidades puedan responder a los desafíos ambientales sin depender de semillas comerciales que limitan la autonomía y aumentan la vulnerabilidad.
Estas prácticas aseguran un futuro más justo y sostenible para más de 150 familias involucradas en la iniciativa. Josefa Cusco, agricultora local manifiesta: “Cada semilla que guardamos es una historia de nuestros abuelos y un futuro para nuestros hijos.”
Defender las semillas nativas es defender la vida. Invitamos a cooperantes, aliados y ciudadanía a sumarse a esta causa, apoyando la agroecología y la conservación de la biodiversidad para construir juntos un futuro justo y sostenible.
Elaborado por: Mario Porras